EL PODER DE LA CONSCIENCIA

“El poder de la CONSCIENCIA para fortalecer nuestras defensas”

Desde hace más de 30 años, evidencias científicas han demostrado la conexión existente entre nuestro cerebro, sistema nervioso, glándulas endócrinas y sistema inmune, es la Psiconeuroendocrinoinmunología (PNEI). En 1974, el Dr Robert Ader (considerado padre de la PNEI) realizó revolucionarios experimentos científicos y concluyó que el sistema inmune puede “condicionarse” ya que se encuentra bajo el control del sistema nervioso, el cual a su vez está bajo el control de nuestros propios pensamientos. Esto marcó un “antes y después” en la medicina, la certeza de que nuestros pensamientos modifican nuestras defensas, para bien o para mal. El descubrimiento de Ader condujo a la investigación de la infinidad de modos en que el sistema nervioso se conecta con el sistema inmune. Así se demostró que este lo hace principalmente a través de dos vías:

  • A través del Sistema Nervioso Autónomo, poderosa y sofisticada red nerviosa distribuida a lo largo de todo nuestro organismo que regula la mayoría de las funciones del mismo como el latido del corazón, la respiración, la digestión, entre otras. Es nuestro verdadero sistema de supervivencia, con influencia en cada una de nuestras células, entre ellas, las pertenecientes a nuestras defensas.
  • A través de la elaboración de sustancias químicas denominadas “Neuropéptidos” o “Neurotransmisores”, desencadenando una sucesión de eventos químicos (formación de interleucinas, cortisol, prolactina, interferones, etc.) que influencian la performance de nuestras defensas. Un ejemplo de esto es la liberación de Endorfinas (las denominadas “Hormonas del Placer”) que se produce con la risa y que tienen la capacidad de aliviar el dolor, producir sensación de bienestar y estimular nuestras defensas.

De esta manera vemos como disponemos en nuestro propio organismo de un conjunto de sustancias químicas que nos pueden beneficiar, esta es nuestra verdadera “Farmacia Interna”. Bajo la premisa de que son nuestras emociones las que, a través del cerebro y sus múltiples conexiones, terminan “condicionando” el comportamiento de nuestro sistema inmune, entendemos que tenemos en nuestras manos un conocimiento poderoso, la posibilidad de ser los actores principales de nuestra propia sanación. Entonces, lo que debemos hacer es empezar a “tomar las riendas” de nuestros pensamientos/emociones.

Nuestro cerebro tiene solamente dos maneras de operar: positivo/negativo, bueno/malo, si/no, etc. Si nuestra mente constituye el lugar donde se generan nuestros pensamientos y el cerebro, a través de sus múltiples circuitos eléctricos el que los ejecuta: quién es el que decide que connotación darle a los mismos? Es nuestra CONSCIENCIA, quien a su vez está regida por nuestra propia voluntad. Si decidimos “enfocar la cámara” hacia lo positivo/bueno/si, entonces nuestras emociones tendrán esas características y nuestra farmacia interna nos proveerá de valiosísimos medicamentos. Por el contrario, si decidimos “poner el foco” en el lado opuesto, podemos perjudicarnos.

Muchas personas se encuentran “atrapadas” en circuitos viciosos de emociones/pensamientos negativos:  angustia, ansiedad, miedo, ira, tristeza, entre otros, generados y perpetuados durante mucho tiempo. Para solucionar esto es importante conocer el concepto de “Neuroplasticidad”. Es la capacidad de crear nuevos circuitos eléctricos en el cerebro a partir de nuevos pensamientos. Cada vez que aprendemos y transitamos por experiencias nuevas (sensaciones, sentimientos, visiones, etc.), miles de neuronas se reorganizan y se “conectan”, generando un nuevo circuito. Si la experiencia/pensamiento se repite en un lapso relativamente corto, el circuito se fortalece, si se repite con frecuencia, el circuito se establece, pero si se abandona, el circuito desaparece. De esta manera, vemos como tenemos la posibilidad de salir de estos “circuitos viciosos” y entrar en nuevos “circuitos virtuosos”, una vez más, la decisión es nuestra.

Enunciaremos algunas recomendaciones para estimular nuestra “farmacia natural”:

  • Enfoque Positivo: aunque sea una frase muy mencionada, y por ello, en ocasiones menospreciada, hoy la ciencia nos demuestra, a través de la PNEI, que es una “realidad bien real”. Comenzar a conectarnos con las cosas, actividades, personas que nos hacen bien y evitar las que no lo hacen, es empezar a decidir desde nuestra consciencia. Desayunar con música en vez del noticiero, meditar en medio de un embotellamiento de autos en vez de llenarse de bronca, mirar una comedia en vez de una película triste, etc., son algunos ejemplos sencillos. Cada situación tiene dos caras, como una moneda, Ud. decide cual quiere enfocar. Sin dudas, empezar a cultivar el positivismo hasta en los mínimos detalles (por más absurdo que parezca) y evitar las “emociones tóxicas”, constituyen el primer paso.
  • Relajación:  el stress debilita nuestras defensas, por lo que aquietar nuestra mente y sus pensamientos es fundamental. Adopte la técnica que  prefiera, pero tómese algunos minutos del día (los más posibles) para relajarse y dejar la mente en reposo.
  • Meditación:  es dejar de pensar, sentir la esencia de nuestro Ser. Muchos piensan que meditar es concentrarse o enfocar la atención sobre una situación para solucionarla, por el contrario, es un estado en donde se logran apagar los pensamientos conscientes de manera tal que podamos percibir fuentes de información más sutiles, es decir, acceder a niveles más profundos de nuestra mente.  No existe una buena o mala meditación, es “su” meditación, independientemente de la técnica que se adopte, el disponerse a meditar “ya es bueno”.
  • Visualización: es el proceso mediante el cual utilizamos nuestro sentidos: oído, vista, olfato, gusto y tacto para crear imágenes en nuestra mente o sensaciones en nuestro Ser. Es un recurso de sanación antiguo empleado para modificar la realidad material de nuestro cuerpo. Las imágenes mentales tienen una poderosa fuerza de cambio, tanto de nuestra realidad interna como externa. De esta manera, las técnicas de visualización o imaginación creativa tienen por objetivo aprovechar esta fuerza sanadora para beneficiar nuestra salud, estimulando nuestras defensas, colaborando con la reparación de tejidos dañados, aliviando el dolor y reforzando los aspectos positivos de nuestra personalidad. Ejemplos de visualización pueden ser: imaginar como se desinflama una articulación, imaginar como cicatriza una úlcera, imaginar como hacemos las paces con nuestros “soldaditos” (sistema inmune) para que no nos ataquen o imaginarlos fortalecidos ante la adversidad, imaginarnos a nosotros mismos fortalecidos y evolucionando  ante la adversidad, escuchar el sonido del mar e imaginarnos relajados en una playa, entre otros. Para visualizar se necesitan dos cosas: imaginación y constancia, somos lo que pensamos, pero también somos lo que imaginamos.
  • Terapia de la Risa: también llamada Geloterapia, es empleada en numerosas instituciones médicas del mundo en el tratamiento de personas con enfermedades crónicas por sus múltiples beneficios, entre ellos, el fortalecimiento del sistema inmune. Además, estimula la liberación de la “Hormona del Placer”: la Endorfina.  RÍASE MUCHO, vea películas o series cómicas, escuche grabaciones de comediantes (en Internet están disponibles), asista a espectáculos cómicos, etc., ría y no pare de reír… muchas gente se ha sanado riendo.
  • Practique actividades que le den placer: sobretodo, relacionadas con actividades que siempre quiso hacer y nunca hizo, como por ejemplo: pintar, cantar, bailar, actuar, tocar un instrumento, hacer manualidades, jugar a algo sin plantearse el objetivo de ganar, etc.
  • Practique alguna actividad física en forma regular.

Finalmente, tenga en cuenta que somos nosotros quienes elegimos nuestra propia realidad, por más que las cosas se presenten de una determinada manera, a través de nuestra consciencia podemos elegir que enfoque queremos darle. La elección consciente de nuestros propios pensamientos determinará la calidad de “medicamentos naturales” que queremos darles a nuestras defensas y, en última instancia, a nuestro organismo. Una vez más, la decisión queda en sus manos…

Algunos de los conceptos mencionados en este escrito provienen del libro: “El Laboratorio del Alma” de Stella Maris Maruso, reconocida experta en el área de la PNEI. Para mayor profundización de este tema, recomendamos visitar la web: www.fundacionsalud.org.ar