Alimentación Sana II, Recomendaciones

ALIMENTACIÓN SANA II: Recomendaciones

Para aquellas/os que desean embarcarse en el maravilloso mundo de la alimentación natural y sana, les dejamos unas sugerencias para “dar los primeros pasos”, recordando que una sola conducta que Ud lleve adelante de las sugeridas significa un gran paso hacia el camino de la salud. “LA TRAVESÍA DE LAS MIL MILLAS COMIENZA CON UN PASO” dice el TAO…

  • Aumentar el consumo de frutas y verduras: deben ser nuestra principal fuente de vitaminas, minerales, antioxidantes y demás nutrientes. Idealmente consumirlas frescas, crudas (lo máximo tolerable) y, en lo posible, de origen orgánico, ya sea en ensaladas, jugos, licuados, postres, etc. Si Ud no está acostumbrado a consumir vegetales crudos, empiece por pequeñas porciones de los vegetales que más le gusten acompañando las comidas principales. Recuerde que frutas y verduras son nuestros “verdaderos remedios naturales”
  • Consumir Grasas Saludables: aumentar el consumo de grasas saludables (ácidos grasos poliinsaturados). El Omega 3 otorga excelentes beneficios para la salud general. Profundice en el escrito sobre OMEGA.
  • Aumentar el consumo de semillas y frutos secos: Semillas: lino-chía (idealmente consumirlas luego de 8 horas de remojo junto con su mucílago), sésamo, girasol, amapola, entre otras. Compre las semillas enteras y luego proceda a molerlas en licuadoras, procesadoras, molinillos de café, etc. Frutos Secos: Nueces, Almendras, Avellanas, Castañas de Cajú, Uvas pasas, Ciruelas pasas, etc. Son ideales para reemplazar a las harinas y consumir en momentos de “ganas de comer algo” ya que producen saciedad y apaciguan el hambre.
  • Aumentar el consumo de pseudocereales: quinoa, amaranto y trigo sarraceno son tres pseudocereales con excelente propiedades nutritivas.
  • Aumente el consumo de productos integrales: como arroz y harinas integrales en reemplazo de los productos refinados (pan, pastas, galletas, alfajores y todos los productos derivados de la panificación). La harina de algarroba es una opción.
  • Seleccione adecuadamente sus endulzantes: Recomendamos utilizar como endulzante al Stevia . Otras alternativas son la miel orgánica o el azúcar integral. Sugerimos evitar todos aquellos alimentos que contengan azúcares refinadas y fructosa (Jarabe de Maíz de Alta Fructosa o JMAF). Para detectarlos, debe leer la etiqueta de los productos. Asimismo, se debe evitar el consumo de edulcorantes artificiales (aspartamo, ciclamato, sucralosa, sacarina, etc) por sus múltiples efectos perjudiciales para la salud demostrados en numerosos estudios.
  • Aumente el consumo de brotes y germinados: que nos aportan propiedades nutritivas y energéticas.
  • Aumente el consumo de algas: como las kombu, wakame, nori, espirulina (vea el video: Licuados Energéticos), agar-agar, entre otras. Si las mismas no son de su agrado para el consumo directo (las 3 primeras), basta con colocarlas en el agua de cualquier alimento que esté cocinando (arroz, quinoa, amaranto, etc) y luego las retira. El agar-agar es ideal para la cocina natural.
  • Seleccione adecuadamente sus aceites: elija aceites de primera presión en frío (girasol, chía y lino son algunos ejemplos) para condimentar en reemplazo de los aceites “comunes”. Vienen en recipientes oscuros color caramelo y deben ser guardados en la heladera una vez abierto. Para cocinar utilice aceite de oliva extra virgen (también para condimentar si lo desea) o aceite de coco.
  • Disminuir el consumo de grasa animal: limitar el consumo de carne vacuna o pollo, aumentando el consumo de pescados de aguas profundas de fuente confiable (atún, salmón, sardinas, etc), por su alto contenido en Omega 3. En caso de consumir carne, recomendamos las de origen orgánico (vacunos alimentados con pastizales, pollos de campo, etc.), elija cortes magros y acompáñelos de una buena porción de vegetales crudos, que facilita su digestión. Sugerimos como fuente de proteínas animales a los huevos orgánicos.
  • Seleccione adecuadamente sus métodos de cocción: prefiera las cocciones a bajas temperaturas durante tiempo prolongado, ya sea en el horno, vapor o en “baño maría”. Trate de evitar las frituras o los “tostados”. Sugerimos consumir la mayor cantidad de alimentos crudos tolerables.
  • Moderar el consumo de sal: evitar los excesos, utilizando hierbas aromáticas para condimentar las comidas (cúrcuma, tomillo, orégano, romero, clavo de olor, etc). Recomendamos la utilización prudente de sal marina en reemplazo de la sal refinada.
  • Replantearse el consumo de lácteos: existen suficientes evidencias de los perjuicios que ocasionan el consumo de lácteos industrializados en nuestra salud (Factor XO). No se preocupe por la salud de sus huesos: existen otras fuentes saludables de calcio, el problema de la osteoporosis no pasa por “una falta de calcio” e incluso, se postula que los lácteos podrían ser perjudiciales para la salud de los huesos. Ante la duda, recurra a la propuesta planteada en el video: Leche de Almendras.
  • Evite el consumo de alimentos que contengan aceites hidrogenados o “grasas trans”, altamente nocivas para nuestro organismo.
  • Recomendamos “leer la letra chica” de las etiquetas de los productos a consumir, evitando aquellos que contengan colorantes, conservantes, saborizantes (todos los “antes”), productos químicos que son “extraños” para nuestro organismo.
  • Alertamos sobre la presencia de Glutamato Monosódico (GM) en muchos alimentos de origen industrial. Es un “saborizante” con efectos perjudiciales para nuestra salud.
  • Infusiones: sugerimos beber infusiones de hierbas como: boldo, manzanilla, cola de caballo, melisa, cedrón, diente de león, etc, por sus múltiples propiedades nutritivas y depurativas. También recomendamos el té verde. Sugerimos limitar el consumo de café, té negro o yerba mate.
  • Agua: de buena fuente debe ser nuestra principal bebida. El agua es “consciencia y energía”. Asimismo recomendamos el consumo de jugos naturales de frutas y/o verduras. Limitar el consumo de jugos artificiales o gaseosas.
  • Aumentar el consumo de sustancias prebióticas y probióticas: los prebióticos (ajo, cebolla, puerro, espárragos, alcachofa, raíz de achicoria, banana, zanahoria, remolacha, entre otras) son los alimentos de nuestra flora intestinal. Los probióticos (kéfir, chucrut o repollo fermentado, miso, tempeh, entre otros) son las “verdaderas bacterias intestinales benéficas”. Es fundamental para nuestra salud mantener una flora intestinal saludable.

 

 

 

Estas son algunas pautas generales a seguir para iniciarse en la alimentación natural. Anímese a probar recorrer este camino y ver que cambios se producen en su vida. 

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